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Reforma Política
Bordet corre por izquierda a la UCR con la integración de minorías

El proyecto de reforma electoral que impulsa Bordet fija un piso bajo, del 15% de los votos, para que las listas de una interna puedan acceder al reparto proporcional de candidaturas para la general. En la UCR, la minoría se alcanza con el 25% y en el PJ con el 10%, pero con una restricción mayor. Las necesidades de contención en la interna del PJ.
 
Es uno de los aspectos políticos más importantes de la reforma electoral que impulsa el gobierno de Gustavo Bordet: integrar a las minorías de los partidos políticos en las listas de candidatos. Una práctica ajena a las tradiciones del peronismo en la provincia y aplicada principalmente por los radicales.

De hecho, fueron convencionales de la UCR –Fabián Rogel, Jorge Monge- los que en la convención reformadora de 2008 trabajaron para que la “adecuada y proporcional representación de las minorías” adquiriera rango constitucional en Entre Ríos (artículo 29 de la Constitución Provincial).

Pero ahora el peronismo parece haber comprendido que la integración de las minorías partidarias en las listas para las elecciones generales podría ser -en esta coyuntura de fuertes divisiones entre “racionales” y kirchneristas- el instrumento de contención interna que evite su fractura y, en consecuencia, aumente sus chances de retener el gobierno provincial. 

El proyecto de Bordet va en dirección opuesta a lo que ocurrió en la interna del PJ para las pasadas elecciones legislativas, hace apenas ocho meses, cuando se le negó al candidato kirchnerista Jorge Barreto integrar por la minoría la lista que encabezó Juan José Bahillo.

No sólo eso. Es mucho más abierto a la integración de minorías que la carta orgánica de la UCR.
Qué dice
Motivaciones al margen, el artículo 87 del proyecto que el Ejecutivo elevó este miércoles al Senado entrerriano dispone integración de minorías para las listas de candidatos a diputados, convencionales, concejales y demás autoridades de cuerpos colegiados electivos comunales o centros rurales de población.

Esa integración se realiza conforme al sistema de distribución proporcional D´Hondt entre todas las listas de precandidatos de una fuerza política que en las PASO hubiesen obtenido al menos un 15% de la totalidad de los sufragios recibidos por esa agrupación política, en la categoría respectiva.

Y las listas de precandidatos que no lleguen al 15%, se integrarán a partir de las candidaturas suplentes.
Cartas orgánicas
El proyecto del Ejecutivo dispone que los partidos podrán establecer especificaciones y requisitos adicionales “más ventajosos” para la integración de las minorías en sus cartas orgánicas o reglamentos electorales, teniendo en miras el principio de paridad de género en la conformación final de la lista de candidatos.

Expresamente, indica que las cartas orgánicas en ningún caso podrán, “bajo pena de nulidad absoluta”, modificar “en perjuicio de las minorías el sistema de integración establecido en el presente Código”. 

Al momento de hacer la verificación de estas exigencias para proceder a la oficialización de las listas, el Tribunal Electoral realizará las correcciones de oficio.


En la UCR 

De aprobarse el proyecto tal como fue enviado a la Legislatura, los radicales van a tener que reformar su carta orgánica para adecuarla a la ley.

Es que en las internas de la UCR la minoría para obtener el derecho a representación en las listas se alcanza con el 25% de los votos.


En el PJ

La carta orgánica del PJ fija un piso menor, del 10%, pero la integración es más restringida que en el radicalismo. 

Su artículo 40 dice que la lista que resulte triunfante en la interna se adjudicará “la mayoría” de los cargos titulares e igual número de suplentes y que los restantes lugares “serán adjudicados por el sistema proporcional D’Hont entre las listas que hubieran alcanzado un mínimo del 10% de los votos emitidos válidos”.

El año pasado, los candidatos a diputados eran cinco. La mayoría de cinco es tres (justo lo máximo a lo que podía aspirar el partido que ganara las elecciones). Barreto interpretó que le correspondía el cuarto lugar, pero la Junta Electoral del PJ se lo negó en base al artículo 41, que habilitaba a la lista ganadora a participar del reparto proporcional a partir del cuarto lugar junto con las listas que superaron el 10%.

Esta es la experiencia más reciente del PJ, que registra en este tema una larga historia de negación a la integración de la minoría. En el peronismo la regla ha sido que el que gana la interna se queda con todo. Tanto, que en 2006 el diputado Emilio Castrillón lo hizo ley.

Esa restricción de la Ley Castrillón fue la que produjo en 2007 el quiebre electoral del peronismo, con la lista 100 presentándose directamente en la general. Justamente lo que ahora el peronismo pretende evitar.
 
Cómo es en el PRO
La carta orgánica de PRO sigue la tradición radical del distrito único para el armado de la lista de diputados provinciales en los cinco primeros lugares. Cuatro de esos lugares se los queda la lista que gana la interna y uno para la lista que hubiera alcanzado el 25% de los votos.
Pero si la lista que sale segunda en la interna alcanza el 35%, le corresponden dos de las cinco candidaturas por distrito único.
El resto de los candidatos, del sexto lugar para abajo, se arman por departamento. “La lista definitiva, a partir del sexto lugar, la confeccionará el Consejo Directivo, tendiendo a asegurar la representación geográfica y demográfica más equitativa”, se lee en el artículo 200.
De cualquier modo, al momento de presentar Cambiemos se fijan también las normas que el frente electoral adoptará para las PASO.